La oportunidad de participar en una Etapa del Tour de Francia

En el ciclismo de ruta por etapas el Tour de France es la máxima competencia. Cada año los profesionales recorren 21 etapas buscando obtener el maillot amarillo, que identifica al mejor ciclista de los 22 equipos que participan.

El ganador este año fue Jonas Vingegaard quien obtuvo su primera victoria en el 2022. Llegar a la cima de su carrera le llevó cuatro años de entrenamiento con el equipo holandés Jumbo – Visma de la World Tour, al cual se integró desde el 2018.

Para alcanzar ese nivel de competencia, los ciclistas profesionales deben trabajar no sólo la parte física, fortalecen el trabajo en equipo, la tolerancia a la frustración y tener una gran deseo de triunfar. Este proceso fue grabado para Netflix en el 2022 y un año después la cadena de streaming presentó la serie: Tour de Francia: En el corazón del pelotón. En esta serie conoceremos la historia de los ciclistas y equipos que componen el World Tour quienes trabajan para alcanzar un solo objetivo: conquistar cada una de las etapas y generar campeones en el Tour de France.

Rumbo al Campeonato Mundial Amateur de L´Etape du Tour

Rodar sobre las mismas rutas del Tour de France como lo hacen los profesionales podría considerarse una ilusión. Pero a veces, los deseos llegan a realizarse.

En 1993, se abrió una ruta especial que llevó el nombre L´Etape du Tour, para que los ciclistas amateur pudieran vivir la experiencia de los profesionales y pedalear el mismo trayecto. Así comenzó la historia del Campeonato Mundial de Amateurs L´Etape du Tour, una fiesta deportiva para los atletas amateurs en donde recorren una ruta de alguna de las Etapas del Tour de France.

Este 2023, L´Etape México realizó una convocatoria y seleccionó entre los ciclistas amateurs que habían registrado buenos tiempos en los distintos eventos realizados en nuestro país para participar en dicho Campeonato. Poco a poco se integró al grupo que viajó a Francia y participó en el campeonato el 9 de julio. L´Etape México los acompañó en todo el proceso.

A continuación les presentamos la historia de tres ciclistas que formaron parte del este equipo: Norma Uribe, Alejandro Pineda e Iván Ochoa.

El reto de roda en pareja: Norma Uribe y Alejandro Pineda

Para Alejandro Pineda pedalear por las mismas rutas donde los profesionales del Tour de France habían conseguido sus victorias, fue un sueño cumplido. “Este fue el sueño de toda mi vida, ver una etapa del Tour de Francia. Y la cereza del pastel fue correr la misma etapa que corren mis ídolos”.

Pero su llegada no sería tan fácil. Tuvo que superar las secuelas de un percance que sufrió nueve años antes. El 23 de julio del 2014, Alejandro Uribe tuvo un accidente en carretera mientras entrenaba.

“Cuando salí a entrenar me atropellaron. Afortunadamente el camión no pasó sobre mí si no que me aventó siete metros fuera de la carretera. El amigo con el que iba también sufrió lo mismo, pero él tomó el teléfono y marcó al 911 emergencias. Seis minutos después ya había llegado la ambulancia a ese lugar despoblado.”

El ciclista terminó con 8 huesos rotos, un pulmón perforado y 35 días hospitalizado. Permaneció inmóvil 90 días antes de iniciar su proceso de rehabilitación. Ahí se dio cuenta que el trabajo mental es una de las partes más importantes para alcanzar un objetivo.

“En todos los accidentes y todas las lesiones, el 90% de la recuperación está en el ánimo que tengas de recuperarte.”

Un día, postrado en la cama del hospital, Alejandro tomó la decisión de recuperarse al 100% para estar con su familia y retomar la bici.

“Una noche de hospital en la camilla, recordé una zona donde entrenamos precisamente para Francia, pero hubo un tramo en especial donde fui subiendo, justo cuando el sol aumentó la temperatura del ambiente. Mis brazos comenzaron a transpirar y se me quedó muy marcada esa parte. Prefería estar transpirando de los brazos, que estar en esta camilla. Ahí comenzó la idea de: voy a regresar, voy a regresar, voy a regresar.”

Su recuperación llevó alrededor de tres años. Sus pulmones y cadera fueron los que más tardaron en sanar, además, en el proceso perdió mucha masa muscular.

“La recuperación es querer volver a donde quieres estar. Y yo siempre he querido estar compitiendo en la bicicleta, que me ha llevado a lugares inimaginables.”

Alejandro no estuvo sólo en su convalecencia ni en su pasión por la bicicleta. Siempre se mantuvo a su lado su compañera de vida, Norma Uribe.

Norma inició sus entrenamientos en bicicleta para mejorar su calidad de vida. Quería realizar una actividad deportiva que no fuera de alto impacto, así que cambió los tenis para correr por las zapatillas de ciclismo.

Ella combina sus jornadas como profesora de nivel medio superior con el ciclismo. Planea los entrenamientos con Alejandro de acuerdo a los horarios que le asignan en la escuela, sin descuidar otros ámbitos en su vida. Trata de organizarse con cierta flexibilidad para dar espacio a la familia, la docencia y, por supuesto, a la bicicleta.

“La organización recae en los dos al ser profesionistas, al tener trabajos completamente diferentes; en los dos teniendo hijos y en los dos viviendo en el mismo sitio. Ser pareja con este ritmo de la casa, la verdad, implica muchísimas más obligaciones. El entrenamiento lo realizamos en nuestros tiempos libres, generalmente por las mañanas, alrededor de las seis y las nueve. Depende mucho de los horarios que tengamos disponibles para hacerlo, si hay cargas de trabajo en la escuela o el negocio —en el caso de Alejandro—, pues lo podemos hacer en las tardes.”

Norma y Alejandro realizan un plan de preparación para diferentes competencias de ciclismo cada semestre. Seleccionan bien las pruebas en las que participarán y  cada tres meses establecen ciertos objetivos para medir mejor sus resultados.

“Tratamos de aprovechar el tiempo libre que tengamos para realizar los entrenamientos, que dependen mucho de la meta”, comentó Alejandro Pineda y agregó. “Para ir a Francia todo el entrenamiento cambió, fue muy específico, distinto al que veníamos haciendo para para otras carreras a las que estábamos acostumbrados. Ese esfuerzo rindió muchos frutos. Entonces hacemos esa planeación dependiendo de los horarios y de la época del año”.

L´Etape México y su pase directo a L´Etape du Tour

Para Norma y Alejandro ésta fue la oportunidad de vivir una gran experiencia como ciclistas. Antes de aceptar, colocaron en la mesa todo lo que un viaje como este requería.

“Cuando nos llegó la invitación y vimos la altimetría, reflexionamos respecto a si debíamos tomarla o no. Dada la mucha o poca experiencia que teníamos previo a este evento, le digo —refiriéndose a Norma—, tenemos que cambiar todo el entrenamiento. Es muy poco tiempo pero tenemos que intensificar las rutas largas con mucho tiempo y baja intensidad, porque si no, no vamos a terminar en la vida. Aunque el tiempo fue muy corto para poder preparar una carrera de ese nivel, considero que se hubiesen tenido mejores resultados con seis meses previos a la carrera”, dijo Alejandro Pineda.

Además de reunir los documentos necesarios para el viaje y las modificaciones al entrenamiento, complementaron su preparación con alimentación.

“Una vez que lo decidimos, que fue en marzo aproximadamente, comenzamos a organizar todo esto. Hacíamos dos fondos a la semana, uno el jueves y el segundo en domingo. Consistían en seis horas de entrenamiento, mínimo, a buen ritmo o a mediano ritmo, para generar resistencia. Los demás días fueron, sumar y sumar elevación o desnivel. La consigna también fue cambiar nuestra alimentación, asesorados de una nutrióloga, y descansar un día que era los lunes. Así era más o menos nuestro calendario”, comentó Norma.

También hicieron ajustes milimétricos en sus bicicletas para evitar lesiones antes de la prueba.

“Para poder sacar un poco de desnivel, procuramos disminuir el esfuerzo al 60% y adaptar bien nuestro ritmo cardíaco. Teníamos que cambiar todo ese esquema que traíamos en todas las carreras de las etapas, donde siempre se trabajó velocidad, explosividad y muy poca subida. Decidimos fortalecer el corazón para que resistiera la altimetría, trabajamos otros tipos de músculos para apoyar la resistencia”. Comentó Alejandro y complementó:

“Respecto a la bicicleta, hicimos ajustes milimétricos, porque no es lo mismo hacer un entrenamiento de hora y media de manera explosiva, que hacer seis horas de bicicleta. Donde una placa mal puesta en los pedales se refleja en dolor en la rodillas; el asiento mal colocado genera también dolor de rodillas, dolor en la zona lumbar.  Dolor en los brazos por un manillar mal puesto. Los ajustes tuvieron que ser milimétricos”.

Y Norma agregó: “La clave del éxito está en la precisión y los detalles.”

Norma y Alejandro se reportaron listos para L´Etape du Tour de France. Durante su estancia contaron con el acompañamiento de las personas de LÉtape México y Asdeporte, que les ayudaron a resolver algunos puntos en la logística y estuvieron presentes durante el evento para auxiliarlos en caso de ser necesario.

Los ciclistas mexicanos recibieron el apoyo para unificar el uniforme. Esto logró una mayor presencia del equipo que representó a nuestro país.

“Esa parte de unificar fue muy buena, porque en la carrera ubicas al compañero. Sí había algún rezagado, tratábamos de alcanzarlo, lo ubicábamos y le brindamos una palmadita en la espalda con un ¡Échale, vamos, vamos! Híjole, eso es muy motivante. Es muy importante porque, te van a identificando de dónde vienes, y cómo te llamas. Entonces te llaman por tu nombre”, mencionó Alejandro.

Además, portar el mismo uniforme ayudó a que los aficionados que observaban la competencia los identificarán, tal como lo platicó Norma:

“La gente que está todo el tiempo al lado de la carretera apoyándote, impulsándote. Ven el nombre de México y te gritan, te echan porras y los mismos compañeros te van pues impulsando y ayudando. Esta parte motivacional yo creo que sí es muy significativa.”

Durante la competencia ambos ciclistas resintieron la altimetría de la ruta, que puso a prueba su paciencia como atletas.

“Cuando alguien nos dice, es una altimetría de 4.200, comenzamos a trabajarlo. Mentalmente íbamos preparados para ese nivel de altimetría, no sabíamos si terminaríamos, pero mentalmente sí, era carrera de mucha paciencia. En mi caso, tuve que parar como cuatro veces porque ya no podía en la última subida, pero al tener un dispositivo que te indica el ritmo cardiaco y que va marcando la distancia, sabía que me faltaban pocos kilómetros y que la tenía que terminar”, platicó Alejandro.

En el caso de Norma, “la altimetría era muy demandante, mi fortaleza de ser disciplinada y de tener una mente muy fría, me llevó a terminarla. Yo he bromeado y he dicho que yo creo que mi cabeza la acabó, porque mis piernas ya no daban en el último esfuerzo”. Para ella, el apoyo psicológico y la disciplina fueron trascendentales en este evento. “Yo creo que por eso me sentí muy bien en la carrera. El primer cuarto y el segundo los hice muy bien, pero ya el cuarto sí fue más mi cabeza que mi cuerpo.”

Para este pareja el ciclismo se ha convertido en una actividad familiar, que también pueden hacer con los amigos sin importar el nivel. Porque para ellos lo más importante es la convivencia y la forma en que dan un ejemplo a los que están a su alrededor para vivir la experiencia de poder desplazarse y disfrutar en dos ruedas.

La mejor Etapa de Iván Ochoa

“¿Por qué no logro subirme a un pódium?”. Esa fue la pregunta que se hacia el ciclista Iván Ochoa, quien también participó en el Campeonato Mundial Amateur L´Etape du Tour.

Su historia como ciclista inició cuando le pidió a su padre una moto y recibió en su lugar una bicicleta. “Mi papá me quería alejar del mundo de las motocicletas”, contó. Comenzó a practicar en el Velódromo Olímpico, donde recibió un folleto para inscribirse a unas clases de verano para mejorar en la bici. Fue ahí donde su pasión por este deporte comenzó. “Desde los 15 años ya no lo dejé. Así empecé a hacer pista y a competir ahí mismo los sábados. Después había competencias en el autódromo los miércoles”.

En poco tiempo, el autódromo ya no fue suficiente. Necesitaba explorar otro tipo de terreno, así que utilizó la bicicleta como medio de transporte para ir a Topilejo y Milpa Alta con sus primos. “Unos primos, me empezaron a invitar a rodadas. Ellos no eran muy sanos, no eran deportistas como tal, eran muy hippies. El viaje en bici era para ir por unos pulques y echar barbacoa.”

Esas rodadas en solitario con un alto kilometraje, le impidieron desarrollar una buena técnica en el ciclismo siendo joven porque no contaba con un plan de entrenamiento. Además tuvo que dividir el tiempo que dedicaba a la bicicleta con otras actividades que también llamaban su atención. “Yo empecé a hacer música y tocaba en un grupo de rock, entonces dejé un poco el deporte”.

En los 90, el deporte tomó de nuevo un papel importante en su vida. Un amigo de la universidad le pidió ayuda para que hicieran un triatlón por relevos. Al final cada uno hizo la competencia en solitario. Terminaron la prueba sin entrenar natación, ni carrera; sólo tenía clara la parte del ciclismo. “Lo acabé y dije: ay, pues voy a seguir haciéndolos”.

Aunque participó en los triatlones de Ixtapa y Valle de Bravo, Iván dejó de disfrutarlos por el gran desgaste físico que requerían las tres disciplinas. Entonces decidió continuar sólo con una: el ciclismo.

“Recuerdo mucho que estaba en en Valle de Bravo corriendo con mucho dolor casi llorando, diciéndome por qué hago esto, o sea ya, adiós, triatlón. Adiós. Adiós, yo soy la bici”.

Ochoa continuó realizando sus entrenamientos de ciclismo a las 06:30 de la mañana en Ciudad Universitaria. Ahí conoció a un grupo de amigos con los que planeó hacer una ruta de ida y vuelta partiendo de la Ciudad de México hacia Acapulco.

El ciclista recuerda que en las casetas no los dejaban pasar con la bici y las tenían que cargar. “Llegabas a la caseta y tenías que subirte al carro para pasar, porque a veces los de la caseta se ponían locos y no te dejaban. La policía nos paraba y decían que no podíamos hacer eso.”

El ciclismo como catarsis

Para Iván Ochoa la bicicleta no sólo fue el medio de transporte para ir por pulque con los primos o el medio por el cual conoció a varios amigos; también se convirtió en su fiel compañera durante una etapa en que su vida atravesó una crisis.

“El ciclismo siempre ha estado en mi vida. Después de mi divorcio, me acuerdo que en esa catarsis, me metí en toda competencia que saliera. Me inscribía y me inscribía y me inscribía. Estuve en los grandes fondos de Nueva York, que empezaban a entrar a México, y siempre quedaba en los 10 primeros.”

A través de unas amigas conoció al equipo C-Pro, con el cuál comenzó a entrenar. Durante la pandemia las rodadas se hicieron de manera virtual y poco a poco salieron a ruta. Actualmente el grupo se llama Masterpro. Ellos le enseñaron diferentes técnicas que estructuraron mejor su plan de entrenamiento.

“En este equipo ya tengo casi tres años y traen un método en donde a lo mejor no son tantos kilómetros, pero son semanas que van enfocadas a fuerza, intervalos. O sea, traen todo un esquema y es la parte que me faltaba para poder seguir entrenando y progresar”.

Esto lo impulsó para competir en las etapas donde podía obtener mejores resultados. Aunque la edad y la experiencia de los otros competidores fueron un obstáculo para obtener un pódium. “Yo empecé a inscribirme en todas las etapas, principalmente en la etapa larga porque yo soy muy bueno. En la etapa larga de mi categoría de edad estaban los chavos. Varios de ellos ya corrían en nacionales y juveniles, tenían una trayectoria muy diferente a la mía, ya que ellos sí, competían. Y yo nada más usaba la bici para irme con mis primos hippies a la carretera”.

A pesar de la experiencia en competencia de los otros ciclistas, Iván logró colocarse en el top 10 de su categoría. Más tarde recibió una cortesía en San Luis Potosí donde obtuvo su primer pódium, con una etapa corta —distancia entre 60 y 75 km — y no una etapa larga —un recorrido de una distancia entre 115 y 130 km — que él consideraba su fuerte.

Fue en ese momento que el ciclista realizó un balance de sus participaciones en las etapas largas y cambió sus entrenamientos para etapas cortas, que lo llevaron a encabezar el ranking de los mejores 50 de su categoría.

La llegada de L´Etape du Tour de France

Iván venía en su motocicleta cuando recibió la llamada de una amiga para notificarle que había sido invitado al Campeonato Mundial Amateurs L´Etape du Tour. Su reacción inmediata fue de incredulidad. En ese instante recordó una etapa de su niñez, cuando compraba las revistas de Ciclismo de Fondo que llegaban al país con información de meses atrás. “Yo estaba en mi casa leyendo todo el tiempo.” Pensó que por fin podría recorrer las rutas que hacían los ciclistas profesionales que retrataba a finales de los 90 el famoso fotógrafo Graham Watson. Su hija fue la primera en motivarlo: “Papá es tu sueño, recuerda cuando veíamos el Tour de Francia juntos”.

Una vez que el nivel de adrenalina descendió, trato de organizar sus ideas para checar la forma en que realizaría este viaje. Sin embargo, no movió nada hasta que todo fuera un hecho. “Era muy bueno como para ser real, la verdad. Hasta que no me pidieron el pasaporte, yo no accioné nada.”

Desde ese momento comenzó a organizar la logística de su viaje. Resuelto ese punto, inició el trabajo físico para la competencia. “Para mí fue un reto. Mi entrenador y yo, hicimos un plan. Fuimos como 20 mil millones de veces al Paso de Cortés, que es como lo más fuerte a nivel altimetría aquí en México. Hicimos las murallas del sur y el famoso Muro de los Lamentos”, este último, ubicado en el Estado e México. Pedalearon para llegar a puerto de montaña con 150 kilómetros en las piernas. “Teníamos que entrenar y fue parte del proceso que hice con mi equipo”.

El día de la competencia, Ochoa tenía un objetivo claro. “Mi meta era terminar. Durante 42 kilómetros me rebasaron pelotones todo el tiempo. Yo metía el corazón, pero si seguía al ritmo de ese pelotón, a 160, con esa altitud, no iba a aguantar. Entonces me salí y me fui a mi ritmo.”

En un momento de la competencia, todas las emociones de Iván se hicieron presentes. “Después de cruzar Col de la Ramaz, que es el segundo puerto de extra categoría, iba llorando. Diciendo: ¡Ay wey! ¡Soy feliz! Y de repente siento atrás un pelotón. Tenía rato jalando a un grupo. Yo en ese momento me sentía muy fuerte, como que me regresó la fuerza en ese momento, aunque sabía que venía lo peor. Pero dije: Bueno, disfruta este momento.”

Además de la gran experiencia, Iván consigo la firma del ganador de la Tour de France en el 2023: Jonas Vingegaard, que consiguió unos días después del evento. “Llegamos a la zona de salida, vimos pasar el tour y ya. Yo quería regresar y bajar en la bici por donde subieron los profesionales en la ruta del Tour de France. Nos acercamos a la valla donde estaban los arcos de meta y había como un doble retén. Pensé, nunca vamos a pasar de aquí”.

“De repente, pasó un bloque de reporteros con cámaras, abrieron la valla y pasaron todos. Entonces me quedé ahí, volteo ver a mi amigo y le digo pues vamos a meternos por acá. Cuando nos dimos cuenta, ya estábamos en la zona restringida, vimos mucho bullicio de todo el mundo, reporteros corriendo”.

“Y estaba, Vingergaard. Salió de esos trailers en donde les hacen las entrevistas post premiación y se acercó al staff de su equipo. Comenzó a firmar autógrafos y yo estaba ahí a dos metros, me acerqué justo atrás de él. Entonces, Vingergaard volteó en el momento que yo dije: ¡Hola, me firma!”.

Iván le mostró su propio maillot, para que sirviera como lienzo. Entonces el famoso ciclista plasmo su firma. “Mi amigo, le dijo otra, otra, pero de repente su staff consideró que ya había repartido muchas firmas y se lo llevaron.”

Ochoa asegura que pronto esa prenda estará correctamente enmarcada y será parte de la decoración de su oficina.

Iván sabe que hay mucho camino por recorrer para alcanzar los niveles de competencia que tienen los atletas de otros países, quienes obtienen buenos tiempos y lugares en el Campeonato Mundial de Amateurs. “Yo sabía que no iba a poder hacer absolutamente nada, porque no es el nivel que yo traía. No tenía un entrenamiento como para eso. Me di cuenta cómo era ser parte de un campeonato mundial cuando vi a otros atletas y dije: ¡Wow!, esto esto es otro nivel. En un evento muy grande, donde poca gente logra entrar”.

Este ciclista ha registrado parte de sus entrenamientos y competencias en sus redes sociales. Ahí muestra las victorias y los paisajes de los lugares que visita, donde la bicicleta se ha convertido en una fiel compañera de viaje y de vida.

Aún estás a tiempo de experimentar alguna de las competencias de L’Etape México es momento de poner a prueba tu nivel de resistencia en dos ruedas.

L´Etape Monterrey by Tour de France 2023 – Diciembre 3

Por Sonia Yáñez para: www.asdeporte.com

Fuentes:
– Entrevistas a los ciclistas Norma Uribe, Alejandro Pineda e Iván Ochoa, para Asdeporte el 03 de agosto de 2023
www.letapebytourdefrance.com/championship
www.wikipedia.org