Rosa María Tapia, a un paso de cumplir el sueño olímpico

El sábado 13 de mayo de 2023 se realizó la prueba elite de mujeres en el World Triathlon Championship Series, en Yokohama, Japón. Después de escuchar el sonido de arranque, las triatletas se lanzaron al agua. Cuando el reloj registró 00:18:33, la primera mujer concluyó la prueba de natación; seis más la siguieron para conformar el primer bloque. En el lugar número siete del ranking apareció el nombre de una joven mexicana: Rosa María Tapia Vidal.

Mientras avanzaban a toda velocidad se desprendieron de la gorra y goggles. Bajaron el traje de neopreno, ajustaron el casco y tomaron las bicicletas. Pedaleaban rápidamente en el suelo mojado, debido a las constantes lloviznas. Esto no impidió que las triatletas mantuvieran el mismo ritmo para no apartarse del grupo.

Rosa se mantenía en la posición siete cuando realizó la última transición. Dejó la bicicleta, se colocó los tenis y comenzó a correr. La triatleta británica Sophie Codwell llevaba una enorme ventaja, liderando la competencia. La mexicana, por su parte, apresuró el paso. Poco a poco dejó atrás a cada una de las atletas que conformaban el bloque. Cuando Codwell cruzó la meta, apareció Rosa María corriendo a toda velocidad, apenas unos metros atrás. Levantaba los brazos para saludar a las personas que la apoyaban con aplausos. Su sonrisa no pudo ocultar su felicidad. Cruzó la meta agitando los brazos con los puños cerrados en señal de victoria. Su tiempo fue de 01:53:49, el segundo lugar, apenas 17 segundos detrás de la británica.

Ese día Rosa María Tapia se convirtió en la primera mujer mexicana en conseguir una medalla de plata en ese campeonato, además de registrar el mejor resultado en el triatlón femenil de México. Este resultado es un impulso para alcanzar el sueño de participar en los Juegos Olímpicos de París 2024.

 

En un principio la natación

Todo inició a los cinco años. Rosa María acompañaba a su mamá todos los días al Tecnológico de Monterrey de Hermosillo, Sonora, donde trabajaba. Para que su hija no se aburriera en una oficina, su madre decidió inscribirla al equipo de natación de la escuela y de paso consiguiera superar el miedo al agua.

“Empecé en la natación a los cinco años y estuve hasta los 11. La escuela de natación era para todas las edades, incluso tenían un equipo que iba a Olimpiada Nacional. Entré al equipo de los niños pequeños, o sea, de esos que, literal, flotaban porque estaban aprendiendo”.

Una vez que Rosa María supo flotar y comenzó a dar las primeras brazadas, logró captar la atención de un entrenador que la invitó a integrarse a su equipo.

“El entrenador que estaba con el equipo de los grandes me vio y me dijo que intentara algo más serio, no con los niños. Aproveché un día que no fue mi entrenadora y me pasé a entrenar con los grandes. Me daba miedo pero el entrenador me hizo perderlo; era más exigente el entrenamiento y era más en forma. Así poco a poquito le fui agarrando.”

Un años después vería los resultados, cuando ganó la copa local en su categoría.

El primer contacto de Rosa María con el triatlón se generó de manera natural, porque su padre practicaba este deporte. Esto la motivo para que participara en su primera competencia cuando solo tenía once años. Su madre le hizo notar que de niña nadaba mucho, pero también corría demasiado.

“Siempre me gustó correr, ya es algo que tengo. Incluso mi mamá me recordó, hace poquito, que de chiquita, no dejaba de correr por toda la casa de mi abuela. En primero de primaria cuando yo tenía como seis años abrieron como un equipo de atletismo de la escuela y estuve un tiempo. Me encantaba correr, creo que nada más me faltaba agregar la parte del ciclismo.”

 

Siguiente paso: el triatlón

El espíritu competitivo de Rosa María estuvo presente desde que era una niña, por eso buscó otras opciones cuando se percató que ya no crecía como atleta. Una vez que cumplió las metas programadas en la natación, sintió un estancamiento en su desempeño, acompañado de un gran aburrimiento. Su padre le aconsejó que probara suerte con el triatlón. Rosa se acercó a un amigo de la familia, quien la orientó en este deporte y le compartió varios entrenamientos.

“Conocí al amigo de mi padre, con quien realizó varios triatlones. Él se hizo entrenador, mi papá me presentó y entré a su equipo. Me gustó muchísimo desde el primer día que fui a entrenar y pues ahí me quedé desde entonces.”

Combinó los estudios hasta la universidad con los entrenamientos del triatlón. Tenía un objetivo muy claro: participar en Juegos Olímpicos. Mientras cursaba la carrera de nutrición, en Hermosillo, se percató que necesitaba terminar la universidad para poder dedicar todo su tiempo al entrenamiento del triatlón. Muy pronto las rutinas de estudio y deporte comenzaron a incomodarla, porque no sentía un avance en su desempeño como atleta.

“En el 2018, como a un año y medio de terminar mi carrera, necesitaba una motivación porque ya no me iba bien. Me estaba cansando de la rutina de tantos años con el mismo plan de entrenamiento y no estaba obteniendo los resultados que yo quería. Fue cuando decidí cambiarme con el entrenador Luis Miguel Chávez Rincón”.

Rosa María tenía muy buenas referencias del entrenador. Lo había conocido en el 2015, cuando participó en la selección nacional de triatlón en la categoría Junior. Los atletas que fueron entrenados por Chávez ganaron en esa ocasión.

Fue en el 2018 cuando Rosa tuvo la oportunidad de entrenar con Chávez. Su hermano quería regresar a los entrenamientos de triatlón, pero no con un entrenador de Hermosillo. Ella, por su parte, había concluido un ciclo en la XX Olimpiada Nacional Infantil y Juvenil. Era el momento ideal para que sus padres buscaran al entrenador y exponer las inquietudes deportivas de sus hijos. Los hermanos Vidal Tapia fueron aceptados y comenzaron a entrenar.

“Ese verano fue como de prueba. Al final de los entrenamientos mi hermano se terminó rajando y yo me quedé bien alborotada. Entonces, me vine sola y me gustó muchísimo la manera en que trabaja Luis Miguel. Fue cuando tomé la decisión de ya cambiarme con él.”

El cambio no sería fácil. Cuando concluyó el verano, la triatleta regresó a Hermosillo. El entrenador Chávez, que había preparado a varias generaciones de atletas infantiles, juveniles y de alto rendimiento, podía enviarle algunos entrenamientos. Pero si requería ser de alto rendimiento la chica tendría que hacer unos ajustes en la universidad y realizar un cambio de residencia.

“Me cambié en verano del 2018. Estuve casi un año entero entrenando sola. Me mandaban mis entrenamientos en línea y yo los tenía que cumplir en Sonora. Y es en mayo del 2019 cuando mi universidad me apoya con un intercambio, aquí a la Universidad Autónoma de Guadalajara, para terminar la carrera aquí. Aunque me gradué en la Universidad La Salle Noroeste en Sonora”.

 

Un reto de alto rendimiento

Su integración y adaptación al equipo de Chávez fue muy fluido porque Rosa María ya conocía varios atletas. Esta agilidad de integrarse no ocurría en la universidad, porque fue una estudiante de tiempo completo al término de sus clases, dedicaba el resto del día a sus entrenamientos. Así que sus descansos eran muy escasos. Cuando cumplió con los requisitos escolares y su graduación, supo que había llegado el momento de invertir la totalidad de su tiempo al entrenamiento de alto rendimiento.

“Regularmente entrenamos a las siete de la mañana, entonces nos tenemos que levantar a las 6, comemos algo y te vas a la primera sesión. Casi siempre terminamos como a eso de las diez u once horas y nos vamos a nuestras casas a descansar y desayunar bien. La segunda sesión es a las dos de la tarde y casi siempre esa termina como a las seis. Independientemente de que toque nadar-rodar, o nadar–correr, porque regularmente nadamos a las dos de la tarde, hacemos otra actividad. Yo regreso a mi casa a las seis. A veces tengo programados masajes antes de regresar a cenar y dormir. Así es mi estilo de vida todos los días, incluidos los fines de semana. Los sábados hago doble sesión y los domingos salgo a carretera en la bicicleta, unas tres horas, mínimo, o cuatro y media, depende la etapa de entrenamiento en la que esté”.

En la preparación de un atleta no basta el entrenamiento físico: hay que incluir la preparación mental. Rosa trabaja desde hace dos años con un psicólogo para que le brinde las herramientas necesarias para rendir al máximo en las pruebas y que pueda dejar a un lado obstáculos que se presenten en la competencia.

“Empecé con el psicólogo y me ha ayudado a no perder el enfoque, a tener los pies sobre la tierra y saber que aún me falta muchísimo camino por adelante. Tal vez cometa errores, eso implica un continuo aprendizaje, todos los días en cada entrenamiento y cada competencia. Entonces desarrollamos la habilidad de seguir aprendiendo. Sé que si no gano una medalla ahora, eso no significa que no pueda ser la mejor. No porque un día quede en último lugar soy la peor. Debo tener la cabeza muy fría y entender mi proceso, porque cada persona lo vive diferente y cada persona tiene capacidades diferentes”.

 

Rumbo a Yokohama

Antes de llegar al Campeonato Mundial en Yokohama, en 2023, Rosa participó en distintas pruebas, pero tuvo que bajar su ritmo de entrenamiento cuando llegó la pandemia por coronavirus.

“Yo empecé compitiendo en copas continentales en el 2020, justo antes de detuvieran todo por la pandemia. Estuve en la Copa Continental de Cuba y Copa Continental de la Paz, Baja California. Cuando se reincorporaron las competencias, en el 2021, seguí en copas continentales. Mi debut fue en Copa del Mundo en Huatulco ese mismo año.”

Cada competencia en la que participa la triatleta implica una planeación y compromiso, para generar buenos resultados y sumar puntos para los Juegos Olímpicos, en 2024. Ella sabe que este trabajo debe realizarse en equipo, con su entrenador Luis Miguel.

“Yo siempre he tenido muy claro el objetivo y con la ayuda de mi entrenador hemos podido hacer una buena planificación año con año. Juntos creamos nuevos objetivos que me van a acercar a la meta final: los Juegos Olímpicos. Ha sido un trabajo de mucha disciplina y mucha constancia, de saber a qué eventos debo ir y qué eventos es mejor no asistir. Con la experiencia de mi entrenador en la preparación de atletas olímpicas, se ha convertido en un plus para mí. Él sabe que cualquier cosa que tenga que hacer en mis entrenamientos, la voy a cumplir.”

Antes de llegar a los Juegos Olímpicos, los atletas deben participar en diversos campeonatos de copas confederativas o torneos preolímpicos que les permita entrar en el ranking de marcas olímpicas y que el deportista pueda demostrar un alto rendimiento y valores en competencia. Rosa y el entrenador Chávez saben que los primeros lugares en competencia se obtienen con estrategia, como ocurrió en la serie del Campeonato Mundial Mundial de Triatlón en Yokohama, Japón, donde obtuvo el segundo lugar.

“Las transiciones son clave para determinar si te quedas o te vas al siguiente grupo. En Yokohama me ayudó muchísimo que hice una transición rápida, porque realmente no salí en los primeros lugares en la natación, si yo no hubiera cortado como 5 segundos en la primera transición, yo creo que no me hubiera agarrado de ese grupo.”

“Esa estrategia la he usado antes porque mi entrenador y yo hemos visto que me funciona mucho avanzar progresivamente. En la natación sí tienes que ser rápido para acomodarte, pero en la carrera controlo la primera parte y luego intento ir más rápido hasta cerrar. Tengo que ser muy cuidadosa con los ritmos, porque algunas atletas arrancan duro y para el sexto kilómetro se desploman. Entonces ahí aprovecho que vengo fresca y comienzo a pasarlas. Gracias a Dios me funcionó, porque tal vez el día de mañana me enfrente a otras corredoras más experimentadas y la estrategia no será suficiente. A final de cuentas el entrenamiento lo haces para dar un 100% en competencia. Sea como sea el escenario, tu cuerpo tiene que estar preparado para para morir a cualquier ritmo.”

El apoyo de la familia para un deportista de alto rendimiento es importante. Los padres de Rosa le ayudaron en un principio para cubrir los costos de los entrenamientos y competencias, pero este escenario ha cambiado mientras su carrera deportiva está despegado. Ahora más personas integran su red de apoyo, como su entrenador y la comunidad de triatletas con la que comparte la mayor parte del tiempo, donde ha encontrado el amor de otro deportista: Aram Peñaflor.

Muy pronto comenzará la cuenta regresiva para los Juego Olímpicos de París 2024. Rosa María Vidal esta cerca de conseguir el pase directo que la convertirá en una atleta olímpica.

Por Sonia Yáñez para: www.asdeporte.com

Fuentes:
– Entrevista de Rosa María Tapia Vidal para Asdeporte, 02 de junio de 2023
Canal de Youtube de World Triathlon, 2023 World Triathlon Championship Series Yokohama: Elite women’s highlights
– Nota, Rosa María Tapia hace historia y gana plata en Serie Mundial de Triatlón en Japón