El pasado 20 de noviembre el Director General del Instituto Nacional del Deporte CDMX, Horacio De la Vega, inauguró una nueva alberca pública dentro de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca.

Se trata de una alberca de 50 metros, que lleva el nombre de Antonio Argüelles en reconocimiento a los grandes logros de este singular nadador mexicano.

Para quienes no han escuchado hablar de Antonio Argüelles, además de nadador de aguas abiertas, ha corrido maratones, triatlones y Ironman. Fue de los primeros organizadores de triatlón en nuestro país y uno de los socios fundadores de Asdeporte primero bajo el nombre de MaadSports. Sin duda, uno de los máximos promotores del triatlón y el deporte en general en México. “Toño”, como muchos le conocemos, empezó por agradecer a su mamá, su esposa Lucía y sus hijos Ximena, Itzi y David, por acompañarlo y apoyarlo siempre, así como agradeció la paciencia y apoyo incondicional de su equipo de amigos Nora Toledano, Ariadna del Villar, Rafael Álvarez, Ricardo Durón, Jaime Delgado, Radamés Ortiz y Alexander Kormanovski, quienes le han apoyado y acompañado durante más de 20 años en muchas travesías.

Dentro de su discurso, Argüelles destacó tres elementos principales:

Primero, se siente orgulloso de ser “chilango”, así como su madre se dice orgullosa de ser morelense, Lucía su esposa siempre recuerda con cariño sus raíces regiomontanas y así como todos hablamos con entusiasmo de “nuestra tierra”, de la misma manera Antonio dice: “para mí es un orgullo haber nacido en la Ciudad de México”. Y comparó con la novela de Carlos Fuentes “La región más transparente”, donde se destaca la esencia de la ciudad, la idiosincrasia, el estilo de vida, la gran diversidad y enormes riquezas de nuestra ciudad capital. “Y el hecho de que una alberca localizada en esta ciudad que tanto me ha dado lleve mi nombre me llena de alegría”.

“El segundo elemento es que ésta es una alberca pública.” Antonio aprendió a nadar en el Colegio Alemán, pero tuvo la gran oportunidad de nadar después en la Alberca Olímpica y luego en el Seguro Social, lo cual cambió su perspectiva y le dejó lecciones que no hubiera aprendido de otra manera. “Gracias a que tuve la oportunidad de entrenar en estas albercas me convertí en el nadador que soy”. Por eso está feliz de que una alberca pública, en su ciudad, lleve su nombre.

Y el tercer elemento y quizá el más emotivo de todos es el que tiene que ver con sus últimas vivencias. Resulta que, además de nadar, actualmente trabaja en una consultoría educativa. En marzo de este año estaban preparando la evaluación de unos alumnos de una primaria en Sonora cuando una persona se acercó y le dijo: “Quiero que venga a mi escuela. Es un internado y mis alumnos se van a poner felices de escuchar sus historias”. Al principio la idea de ir a hablar a un internado le perturbó un poco porque de niño, cuando sus hermanos y él se portaban mal su madre los amenazaba con enviarlos a un “internado”, por lo que se imaginaba que debía ser un lugar terrible. Pero se armó de valor y aceptó.

Toño platica: “Esa presentación fue una de las más complicadas en mi carrera como conferencista: había 200 niños de entre 6 y 12 años, parecía que todos eran hiperactivos y se movían todo el tiempo”.

“Al finalizar la plática pensé que había sido un fracaso y que los niños regresarían a sus salones sin más que comentar. Pero me esperaba una sorpresa. Al despedirme, todos se me acercaron: querían tocar mis brazos y ver si estaban fuertes. No puedo mentirles, me sentía como Aquaman o un superhéroe”.

Después de unos minutos, cuando se iba a retirar, se acercó un niño que había esperado hasta estar solo y le dijo:
“Siete Mares”, -como le empezaron a llamar-, “¿a los cuántos años aprendiste a nadar”.
“A los 3 ó 4, me imagino” – Respondió Toño.
“Yo tengo 10 años y aún no sé nadar. ¿Entonces, yo no podré ser como tú?”

“Escuchar esas palabras me rompió el corazón. En el trayecto de regreso a la Ciudad de México estuve pensando que tenía que hacer algo para lograr que esos 200 niños y todos los que fueran a ese internado en el futuro aprendieran a nadar”.

Después de comentarlo con su familia y amigos decidieron planear bien el proyecto para hacerlo realidad. Habría que capacitar maestros, Toño consiguió con sus amigos trajes de baño, goggles y sandalias al costo, otros amigos ayudaron a diseñar una página, comunicación y videos. Y gracias al apoyo también de la Secretaría de Educación Pública del Estado de Sonora, logró tener acceso a las albercas. Y en un par de semanas armaron una Academia de natación.

“Finalmente llegó el primer día. Horas antes el director nos compartió el video de uno de sus alumnos y nos dijo que era de los más problemáticos. Hiperactivo y disperso, no ponía atención en clase y era peleonero. Después de estos comentarios y viendo el video de Raúl, no pude pensar más que en mi niñez. Así era yo antes de empezar a nadar.”

Hace unas semanas nuevamente fue Antonio a participar en las clases. Raúl estaba ahí con sus compañeros. Antonio los invitó a saltar al agua desde los bloques de salida y fueron saltando uno a uno, hasta que tocó el turno a Raúl. En cuanto saltó Toño empezó a acompañarlo hacia el otro lado de la alberca. Raúl avanzaba poco a poco mientras sus compañeros lo animaban a gritos. Al alcanzar los 25 metros alumnos de otras clases también empezaron a apoyarlo. Cada vez eran más las voces que animaban a Raúl a seguir nadando. “Finalmente llegamos a la otra orilla y el aplauso para Raúl fue unánime. Había cumplido su sueño: ya sabía nadar.”

Antonio concluye que agradece los premios y reconocimientos recibidos pero que, para que éstos no se queden solo en un momento efímero, se lleva la responsabilidad de dar voz a aquellos que no la tienen. Aquellos que menos tienen y más ayuda necesitan. Y añade: “Es la responsabilidad de lograr que, al igual que en Sonora, en ésta, mi ciudad, la cuna que me vio nacer, muchos niños que nunca imaginaron posible dar brazadas en el agua lo logren.”

Y termina su discurso: “Actualmente sólo el 2.5% de la población mundial sabe nadar. Un niño de la delegación Iztacalco que aprenda a nadar será una persona que podrá adentrarse en lo desconocido, sabrá enfrentar sus miedos y siempre buscará nuevos retos para crecer. Ayudar a que esto suceda es lo que más me emociona de que esta alberca lleve mi nombre.”
“Muchas gracias”.

Al final se develó una placa en donde se menciona a Argüelles como la “Séptima persona en el mundo en cruzar a nado los Siete Mares”, y el primer y único mexicano en lograrlo, y vienen descritos cuáles son los Siete Mares y en que año hizo el cruce de cada uno de ellos:

1.- Canal de la Mancha (2009)
2.- Estrecho de Gibraltar (2015)
3.- Estrecho de Tsugaru (2015)
4.- Canal de Moloka’i (2016)
5.- Canal de Catalina (2017)
6.- Estrecho de Cook (2017)
7.- Canal del Norte (2017)

En la ceremonia estuvieron presentes amigos que también han sido destacados atletas como (de izquierda a derecha en la foto:) Horacio de la Vega, Antonio Argüelles, Ivar Sisniega y Ricardo González.

    • Horacio de la Vega – Pentatlón Moderno en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y Sydney 2000. Campeón del Mundo en Cd. De México 1998 y Sub-campeón en Sofía 1997. Entusiasta triatleta y maratonista. Director General INDEPORTE CDMX.
    • Antonio Argüelles – Nadador incansable de aguas abiertas, séptima persona en cruzar los Siete Mares, primer mexicano y única persona de 58 años en alcanzarlo. Único nadador en el mundo en ganar en 2 ocasiones el prestigiado premio WOWSA (World Open Water Swimming Association Awards) en la categoría “Hombre del Año en Nado de Aguas Abiertas” en 2015 y 2017.  Único mexicano en ganar dos veces el reto de “La Triple Corona”, que incluye nadar el Canal de la Mancha (33.7 km entre Inglaterra y Francia), el Canal de Catalina (32.5 km entre la costa de California y la Isla de Catalina) y el Maratón de aguas abiertas a la Isla de Manhattan (48.5 km alrededor de la Isla de Manhattan, NY.)  Empresario, servidor público y escritor.
    • Ivar Sisniega – Compitió en Pentatlón Moderno en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 (fue abanderado, 5° y 7° lugar), Seúl 88 (8° puesto) y uno de sus mayores logros fue en Moscú 80, donde rompió el Récord Olímpico y Mundial en los 300m de natación. También compitió en esgrima y triatlón. Además, cuando el triatlón empezaba en México, Sisniega fue el ganador del Primer Triatlón largo en Puebla en 1986 (2 km natación en la Laguna de Alchichica, 112 km de ciclismo desde Alchichica hasta Puebla y Medio maratón en la capital poblana).
    • Ricardo González – Triatleta compitió en 8 Campeonatos Mundiales siendo su mejor resultado en Cancún 1995 donde obtuvo el 5o. lugar Elite, ningún mexicano ha superado esta posición. 4o. lugar del Ranking Mundial ITU en 1991 y se ubicó en 1° durante unas semanas. Ingresó al Salón de la Fama de CODEME en 2003. Entrenador y delegado en Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos.

Por Claudia Plasencia para: www.asdeporte.com

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